Nada se salva al subsidio en este país, aquí desgraciadamente hasta a los gatos callejeros se les da de comer gratis evitando así que se busquen la vida como debe ser y, cumplan de paso con su obligación social de eliminar restos orgánicos y zamparse de vez en cuando algún molesto roedor.
Y digo esto, porque el otro día paseando por el espigón del puerto majorero de Corralejo vi como se alimentaba a unos rollizos gatos que vivían entre las piedras protectoras del dique externo del puerto.¿No habrá lugar mas idóneo para un gato que este, en que puede cazar pequeños crustáceos y sustentarse así mismo a mansalva con los desechos marinos que arroja al mar o se dejan los pescadores de barra?. Pues no, allí tuve que ver a un empl ado público dando de comer como haría una ancianita inglesa a unos gatos lustros y rollizos que parecían esperar su dosis diaria de pitanza.
Y no nos sorprendamos todos sabemos que no los gatos los únicos animales cercanos subsidiados en su alimentación, son otros muchos los animales a los que venimos a alimentar sin motivo haciéndoles perder el natural coraje que debe presidir en todo animal incluido el hombre, la lucha diaria por la supervivencia.
Nunca ha habido tantas gaviotas ni palomas como las que hoy sobrevuelan en busca de su regulado alimento pueblos y ciudades lejos de su hábitat natural molestando y ensuciando calles y edificios de paso. Yo personalmente, mantengo una guerra hasta ahora desde luego perdida, contra esos “roedores voladores” que son las palomas. Pero esa es otra historia.
Y es que a los animales como a los seres humanos, nos viene a gustar lo fácil, lo gratuito, vamos el subsidio, y este país con este gobierno en particular es único para concederlo.
Aquí se subsidia el teatro, el cine, el fútbol, la televisión, se subsidian los productos del campo, el gasoil para la pesca, el transporte, el empleo comunitario inútil y no bastando esto se subsidia la lucha de cañas , el levantamiento de piedras, el silbo gomero y lo que no esta en los escritos.
Pero no nos quedamos ahí, sobrepasamos incluso nuestras propias fronteras dando un dinero que no nos sobra para que se sigan hablando idiomas arcaicos o se siga haciendo tal o cual tejido de tal o cual forma que nadie compra y a nadie interesa.
Todo menos dejar que el tiempo y la naturaleza obre siguiendo el curso natural de las cosas.
Sin duda ver dar de comer a aquellos gatos me dio que pensar, y así reflexionando llegue a la conclusión que no solo el subsidio se practica en España, el subsidio al tercer mundo se viene realizando durante décadas por la Comunidad Internacional para acallar sin duda su mala conciencia, pero en el menor interés real de ayudar a salir adelante.
Así, vemos la doble mala suerte del pueblo haitiano que al terrible seísmo que ha segado miles de vidas quebrando de paso una economía ya de por sí precaria, hay que unir la condena a un subsidio de baja intensidad que sufrirá el país durante una buena cantidad de años impidiéndole salir realmente adelante mejorando su economía productiva, y llegando a ser libre y autosuficiente.
Fuera de una necesaria ayuda urgente, abundante y eficaz por parte de la comunidad internacional que sin duda debe de darse ante una catástrofe de esta magnitud, se deben poner los medios para que sean ellos mismo los que inicien su reconstrucción, en este caso casi podríamos hablar de refundación, tal parece ser ha quedado el país.
Pero desgraciadamente y no quiero ser agorero, no se les va a dar esa oportunidad de salir a flote por ellos mismos. Se les subsidiara a través primero de ayudas estatales y luego a través de ONG’s que cada vez que conforme se vaya olvidando el desastre o surjan otros, irán menguando.
Hay un proverbio chino muy conocido pero que rara vez ponemos en valor. “Dale un pez a un hombre y comerá un día, enséñale pescar y comerá todos los días”.
Hoy Haití es noticia y se les dará de comer pero no se les enseñara a buscarla por ellos mismos. En definitiva se les subsidiará como a tantos y tantos países principalmente africanos a los que se les acostumbra a llevar una vida pobre pero regalada en el que tal vez no se muere físicamente de hambre pero que se llega a morir de otras muchas maneras.
Y siguiendo reflexionando viendo ahora como cruza el Ferry de Lanzarote a Fuerteventura, así como los barcos que con turistas se dirigen a visitar la isla de Lobos, pensaba en como se gasta el dinero público estirando unos meses mas el percibo del subsidio del paro en lugar de legislar e invertir inteligentemente en actividades productivas que generen trabajo.
Otra vez la misma canción comer un día subsidiado o comer toda la vida de tu trabajo. Me gustaría saber realmente que piensa de ello un desempleado, pero mientras tanto puedo decir lo que yo preferiría si estuviese desempleado y es sin la menor duda un trabajo y un futuro, que no un dinero en casa y una angustia por el mañana.
El problema radica en que el subsidio prolongado de personas sanas y jóvenes, -entendiendo que esto no va con los jubilados e inválidos cuyo colectivo si, aunque también con matices, necesitan de una pensión, prestación esta que presumiblemente ya han generado bien por capitalización o por reparto que es como funciona nuestro sistema de protección social-el problema decía para una persona en condiciones de trabajar es que el subsidio acomoda, te hace inútil para la lucha y la supervivencia, narcotiza y destruye la capacidad combativa así como los deseos y ambiciones de mejorar. Al final todo queda reducido a “pan y circo”, o mejor dicho a poco pan y poco circo, en cualquier caso lo último a lo que debe de aspirar el individuo.
¿Y que pasa con las entidades sin ánimo de lucro, las fundaciones, las asociaciones de pacientes, etc? mi criterio es que tampoco deben de estar subsidiadas al menos en su totalidad, lampando por subvenciones públicas o privadas continuamente sin el menor recato.
Bien esta el obtener algunas ayudas sobre todo para proyectos con valor añadido y sobre todo para coadyuvar al despegue de la entidad, pero el camino hay que intentar hacerlo con la mayor autonomía posible.
Al igual que las distintas iglesias y confesiones religiosas entiendo deberían de subsistir con la contribución de sus creyentes y feligreses, lo mismo las fundaciones y asociaciones deberían prosperar con las contribuciones de sus simpatizantes y asociados, sin esperar el maná subsidiador del dinero público.
Contribuciones personales, imaginación e ingenio, así como duro trabajo para obtener recursos por la vía de los servicios o de la producción de objetos tangibles, es lo que se requiere, y a lo que se debe dignamente aspirar.
Pero, esto no dejan de ser unas simples reflexiones admirando la belleza del enclave de las tres islas orientales Canarias que entiendo no van a ir a ninguna parte.
Sé positivamente este gobierno seguirá subsidiando a todo lo que se menee, sobre todo si ello conlleva rédito político y, la comunidad internacional de países del primer mundo seguirá subsidiando para lavar su mala conciencia, y desde luego el funcionario público del Cabildo de Fuerteventura o del municipio de La Oliva que yo vi, seguirá engordando a los lustrosos gatos portuarios.
Pero mañana será otro día y seguirá saliendo el sol.
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