Cuerdo es solo el que vive cada día,
como quien cada día y cada hora
puede morir
Francisco de Quevedo
Leí en cierta ocasión que la autoconciencia de las limitaciones de la vida humana puede producir un efecto contrario al pesimismo: el deseo de obtener el máximo provecho de cuanto nos pudiera deparar el presente.
Creo cada vez más que esto es una gran verdad y desde que pertenezco a la Fundación
Retina España y voy conociendo e intimando con otros afiliados, mas me reafirmo en esta creencia al observar en muchos de estos, ya hoy auténticos amigos un ideal de vivir con plenitud y dignidad el presente.
El viejo aforismo latino “carpe diem” se hace realidad vinculándolo a un hoy es hoy y lo importante es que estoy vivo y todavía puedo hacer muchas cosas, y el mañana Dios dirá.
Decía Mircea Aliade que “el gozo de vivir revela la bienaventuranza de existir, de participar en la espontaneidad de la vida y en la majestuosidad del mundo.”
Seguro que cada uno tenemos algo que nos estimula e impulsa a sentirnos bien, y a ser felices.
Todos debemos buscarlo en el fondo de nuestro interior y sacarlo.
Uno de esos algo puede ser viajar. Decía buda que la vida es un viaje. Mi querido y admirado Javier Reverte escribía en uno de sus extraordinarios libros que “tal vez viajar es una carrera contra la vejez y la muerte.”
Yo así lo creo, y pienso que si hay algo que hace sentirte vivo es sin duda viajar.
Moverte, desplazarte a cualquier parte con el espíritu abierto a la aventura y la curiosidad ya sea por tu provincia, comunidad o país o por lugares lejanos y remotos del planeta produce emociones. Todo viaje, mas si este es largo te suspende siempre en el vacío creando una sensación de eternidad.
Viajar a mi juicio prolonga tu vida, la llena de rostros y de paisajes, de cantos, de otras voces y olores y de horizontes que ignorabas.
El viaje en realidad empieza mucho antes de comenzarlo, inicia cuando eliges el destino, cuando te hablan de el, cuando consultas una guía o buscas en Internet... y cuando regresas si has vivido intensamente lo que has descubierto, lo que has aprendido, el viaje continuará.
Todos deberíamos viajar de la misma manera, necesitamos que nuestros sentidos se comuniquen con nuestras nostalgias, porque aunque parezca un contrasentido, en ocasiones se puede tener nostalgia de aquello que desconocemos.
Y quiero terminar tal y como empezaba estas líneas, ponderando el hoy ante el mañana, y aunque como decía el poeta “nuestros ojos inhábiles para recibir luz miren noche”, veamos nuestra vida como la veían aquellos españoles de los tiempos heroicos, aquellos en que se contaba por afrenta envejecer en brazos de la suerte, aquellos en que no se contaba cuanta edad se vivía, sino de que manera…
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