Yorktown Heights,
Todos los días nos despiertan aquí a las 6 de la mañana a través del sistema de megafonía. El mensaje es siempre similar: “Buenos días. Son las seis, hora de sacar el perro al parque, darle de comer, de beber y volverle a sacar. La temperatura actual es de tantos grados, llegaremos a cuantos y el día se presenta despejado, con riesgo de lluvia, o como sea.”
En lo tocante a la meteorología, el de hoy nos ha dicho que la temperatura estaba en torno a los cero grados, que llegaríamos a unos seis y que había nevado durante la noche. Lo que yo no pensaba es que hubiese nevado tanto. Al salir con el perro al parque, he comprobado con sorpresa que seguía nevando y que sobre el suelo había una capa de casi un palmo de espesor. Otra sorpresa: en lo que esperaba que el perro hiciese sus necesidades, un camión quitanieves ha pasado varias veces por delante de la residencia.
Es evidente que esta gente aquí está acostumbrada a la nieve y ¡no pasa nada! Comentaba luego con los compañeros que en España, por estas fechas el año pasado, cayó una nevadita que produjo kilómetros y más kilómetros de retenciones en muchísimas carreteras, que todos los años nos dicen que esta vez está todo previsto pero luego, por una razón u otra, siempre se producen los mismos problemas por falta de recursos humanos o técnicos.
Cuando hemos salido de la residencia para la sesión matinal de trabajo, ya sólo había nieve en las cunetas y en el campo, pero las calzadas estaban prácticamente limpias. Además, la mayoría de los coches que circulan por esta zona van dotados de neumáticos especiales para la nieve y la gente está acostumbrada a conducir en condiciones así de adversas.
El trabajo de hoy ha consistido en visitar una gran superficie comercial de alimentación, donde hemos practicado la movilidad con los carritos típicos. Titán lo ha hecho perfecto.
Por la tarde, en vista de las malas condiciones que nos podríamos encontrar en las calles de Peekskill, donde estaba previsto que volviésemos, han cambiado los planes y nos han propuesto hacer un recorrido por medio de la naturaleza dentro de los terrenos de Guiding Eyes. Provistos los perros con unos zapatitos de suela de goma para que no se escurran y no les cale el frío de la nieve, hemos salido de uno en uno a un camino prácticamente impracticable, en algunos de cuyos tramos Titán ha dudado de por donde seguía la ruta, pues estaba todo lleno de nieve.
Para finalizar el día de hoy, que es el último completo que pasamos aquí, nos han dado algunas pautas específicas de comportamiento al llegar a casa. En principio está todo muy claro, pero veremos a ver qué pasa el viernes , cuando se encuentren Titán y Logan en Madrid.
¡Mañana nos vamos a casa!| < Prev | Próximo > |
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Luis ha viajado a Estados Unidos para encontrarse y conocer al que será su nuevo compañero durante los proximos años: su perro guía. Desde allí escribe a diario su blog y nos cuenta sus vivencias y su proceso de adaptación con Titán.