Madrid,
Ayer llegamos por la mañana a Madrid tras un vuelo de 7 horas de duración, un poco más corto que a la ida por razón de los vientos. El vuelo fue perfecto, tanto para mí como para Titán, que hizo honor a su nombre sin moverse en toda la noche de bajo mis piernas, y los trámites de entrada en España se limitaron a verificar mi pasaporte, sin mirar en ningún momento los papeles de Titán.
Sinceramente que ayer no tenía fuerzas al final del día para poner en marcha mi PC y escribir esta última reseña de mi experiencia perruna. Al famoso jet-lag (trastorno motivado por el cambio brusco en los husos horarios, el encuentro mío con la familia y el de los perros entre sí fue tan intenso que acabé sólo con ganas de meterme en la cama un mínimo de 10 horas.
Al llegar a casa, Titán y yo esperamos en la calle a que Susana, mi mujer, bajase a Logan para que el encuentro entre los perros se produjese en terreno neutral. Así fue y Logan tuvo ocasión de reencontrarse conmigo (al principio me guardaba un tanto de rencor) y con su nuevo colega, con el que simpatizó desde un primer instante. Luego,a lo largo del día, los sentimientos de Logan hacia Titán fueron pasando del desinterés a la envidia, el desprecio, la reivindicación de sus derechos, etc., hasta que se quedaron dormidos.
Hoy las cosas han ido mucho mejor. Los dos perros han salido juntos a la calle y han hecho todo a la par, excepto visitar al veterinario, que sólo hemos ido con Titán. Según el veterinario, Titán está de 10 sobre 10, habiendo perdido un kilo de peso en el viaje y con los nervios de la llegada a casa.
A partir de aquí ya todo irá mucho mejor y sólo resta el proceso de adaptación de Titán a la ciudad, pero eso es otra cuestión que no tiene cabida en este blog. Por tanto, aquí terminan las reseñas de mi aventura y quiero dar las gracias a todos los que las han seguido a través del sitio de la fundación
Retina España en internet; también doy las gracias a Mercedes Galán, la webmaster de la Fundación, que ha colaborado ayudándome a subir los textos y fotos a la web, así como a todas el personal de Guiding eyes for the Blind, la organización que me ha facilitado el medio para llevar una vida independiente en los próximos diez años.
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Luis ha viajado a Estados Unidos para encontrarse y conocer al que será su nuevo compañero durante los proximos años: su perro guía. Desde allí escribe a diario su blog y nos cuenta sus vivencias y su proceso de adaptación con Titán.