Creo que es conocido por todos esta frase traducida del latín que se remonta a dos milenios atrás cuando lo emperadores romanos conocedores del poco valor político individual del ciudadano pero el gran poder que alcanzaba en su conjunto, intentaba ganarse la voluntad colectiva de la plebe con comida barata y espectáculos grandiosos y gratuitos de evasión.
Poco a mi modo de ver ha cambiado esto en mas de veinte siglos, toda vez que nuestro actual gobierno socialista sigue utilizando este binomio para narcotizar al ciudadano y gobernar o mal gobernar durante casi dos legislaturas.
De Zapatero podremos decir mil cosas y casi ninguna buena, pero no es tonto o por lo menos no del todo, sin duda alguna le falta talla intelectual y solidez moral, y le sobra frivolidad y osadía y desde luego se sobrevalora así mismo, pero hay que reconocerle cierta habilidad política, desparpajo y atractivo de encantador de serpientes y en definitiva esa inteligencia emocional tan al gusto de hoy día que consiste en sacar partido de las propias destrezas y como bien dice el columnista andaluz Ignacio Camacho “un olfato potente para captar en su provecho nuestras debilidades colectivas”; sin duda sabe sintonizar sin prejuicios con esa psicología liviana, esa ética líquida y alérgica al sacrificio que caracteriza a la moderna sociedad española.
Justo ahí falló Aznar, empeñado en hacer de la política una arquitectura de la responsabilidad, olvidado que en democracia hay que gobernar para los ciudadanos, pactando con sus flaquezas.
No obstante, estas virtudes todo tiene un límite, y todo llega a su fin. El problema que tiene planteado es que el pan barato se esta acabando y que solo le queda ya el circo, y hasta esto le esta saliendo rana.
Y si no a los hechos me remito. El mundial de fútbol, constituye un espectáculo extraordinario para entretener y adormilar al menos transitoriamente voluntades críticas. Entre los cientos de asesores apaniguados que mantiene la Moncloa, alguno ha debido de decirle lo importante que es potenciar la esperanza de salir campeones de una confrontación mundial como esta, y un pueblo que llegó a decir “vivan las cadenas”, bien puede también llegar a decir que “tenemos un país de segunda clase lleno de parados y analfabetos pero hemos ganado el mundial”. Manda pelotas. El ganar el mundial sin duda crearía una falsa inyección de autoestima levantando una tupida cortina de humo que duraría lo que durase, pero que sin duda serviría para no ver la auténtica ausencia de ideas y el caos económico en el que estamos desgraciadamente metidos hasta el corvejón.
Pero la baraka se le esta acabando a este malandrín y últimamente le esta saliendo casi todo mal. Acaba de comenzar el “espectáculo circense” y un país como Suiza con no demasiada población y escasa afición, que no consta en los anales deportivos que nos haya ganado un partido en la vida, va nos sacude y nos pone en nuestro sitio.
Poco pan y poco circo, mal lo llevamos Zapatero.
El poco pan no hay que ser muy agudo para verlo. O lo comemos poco en primera persona o somos tristes espectadores de lo poco o nada que muchos conciudadanos y amigos lo comen en nuestro entorno.
Esta aguantando este cantamañanas hasta donde los números le salen y Europa le ha dejado, ha subsidiado y tapado bocas con el PER, subvenciones, ayudas, subsidios de paro y demás componendas hasta donde ha podido. Ideología social dice el cagamandurrias que tiene, pero amigo esto ya no convence a nadie, bueno a nadie no, desgraciadamente sigue convenciendo a todos los apesebrados que con el clientelismo caciquil decimonónico que utilizan los zapateristas siguen subsidiando y manteniendo a su colectivo lanar. Pero les durará lo que les tenga que durar, que no es mas que el minúsculo tiempo que todavía les queda de crédito internacional. ¿Y que pasará luego? Pues pasará que se acabará el pan y como el circo no les acompaña creo que ya solo les queda ya prepararse para el festín de los leones que les espera. Y que lo veamos pronto.
| < Prev | Próximo > |
|---|








