Las distrofias de retina pueden verse afectadas por factores como la edad, tabaco y la obesidad. Además, las personas con familiares que han tenido distrofias retinianas tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad. Por otro lado, parecen existir factores ambientales que pueden afectar protegiendo o por el contrario favoreciendo su progresión.

 

La luteína y vitaminas antioxidantes podrían tener un efecto protector de la mácula, retrasando la pérdida de agudeza visual. Los hábitos tóxicos (tabaco, alcohol....), estrés, ansiedad y depresión parecen acelerar la enfermedad, aunque no se han realizado estudios concluyentes.

Lo que sí se puede decir es que ciertos tratamientos vitamínicos y nutricionales y una dieta mediterránea modificada (rica en DHA-omega 3) pueden retrasar los efectos de ciertos mecanismos que aceleran la enfermedad.

La luz, sin embargo, se sabe que acelera la enfermedad. De esta manera, la usual formación de cataratas en estos pacientes, no sólo limita la función visual ya mermada, sino que puede acentuar los daños provocados por la luz.