No debemos dejarnos engañar por esos supuestos tratamientos maravillosos aireados y publicados por gente de muy poca conciencia que lo único que pretenden es engañar a los pobres incautos que se fían más de los charlatanes que de los médicos responsables.

 

Varios años antes de que un medicamento tenga aplicación clínica debe pasar una serie de rigurosos controles. En España y en todos los países de la Unión Europea, este tipo de tratamientos médicos deben pasar un riguroso control de calidad, primero, por parte de la EMEA (Agencia Europea del Medicamento) y segundo, por la AEMPS (Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad).

Cualquier producto de uso terapéutico debe estar debidamente autorizado desde su investigación, aplicación preclínica, autorización y comercialización, así como después de ésta, durante el proceso de farmacovigilancia. Estos controles están desarrollados por expertos para proteger a los ciudadanos, sobre todo, de cara a que cualquiera puede colgar en Internet tratamientos prodigiosos, que hasta que no pasan estos controles han de considerarse sólo como publicidad.