Fuente: web JohnHopkinsMedicine.org; Revista científica TehLancet.com; web revistageneticamedica.com

Una terapia génica basada en la introducción del gen FLT1 en las células de la retina acaba de mostrar un gran potencial para el tratamiento de la degeneración macular húmeda asociada a la edad.

La degeneración macular asociada a la edad es un trastorno progresivo que afecta a la visión central y aguda. Afecta principalmente a los mayores de 60 años y es una de las principales causas de pérdida de visión en este sector de la población. La degeneración macula húmeda está causada por la alteración de los vasos sanguíneos que irrigan la mácula, parte central de la retina que permite ver los objetos con detalle. En concreto se produce debido al crecimiento de nuevos vasos sanguíneos debajo de la mácula. Estos vasos sanguíneos suelen ser frágiles y gotean sangre y líquido que llegan hasta la mácula y la desplazan respecto a su posición normal, ocasionando daños en la misma.

La degeneración macular húmeda se puede tratar mediante la inyección en la retina de proteínas que inactiven el factor de crecimiento vascular endotelial (VEGF), ya que el exceso de producción de esta proteína en la retina promueve la formación de vasos sanguíneos. Sin embargo, estos tratamientos no son permanentes y es necesario repetir su administración de forma periódica, lo que resulta caro, incómodo y poco práctico para los pacientes y lleva a que muchos de ellos eviten las repetidas inyecciones, con la consiguiente pérdida de visión.

La nueva terapia génica intenta replicar la inactivación de VEGF,  de forma que el propio tratamiento se produzca en las células de la retina de forma permanente. Para ello, los investigadores utilizan una aproximación basada en la inyección de virus con la información genética correspondiente a proteína FLT01, capaz de neutralizar a VEGF, en los ojos, cerca de la retina. Estos virus están diseñados para infectar de forma específica las células de la retina, de manera que una vez dentro de ellas se inicia la producción y secreción de proteína FLT01, que se une a VEGF y previene la formación de vasos sanguíneos.

En el ensayo clínico 19 pacientes se sometieron a la terapia génica. Todos ellos eran mayores de 50 años y presentaban degeneración macular avanzada, con pocas perspectivas de recuperar la visión. Los investigadores los separaron en diferentes grupos para evaluar la eficacia y seguridad de diferentes dosis y detectaron que 11 de los pacientes presentaban posibilidades de revertir la pérdida de visión.

Los resultados del trabajo apuntan a que la terapia utilizada es segura y tolerada por los pacientes a diferentes dosis. Además, aunque todavía muy preliminares, los datos apoyan que en algunos casos puede resultar efectiva. Seis de los 11 pacientes con potencial para responder a la terapia mostraron una reducción en el fluido de la retina y mejora de la visión. 

Aunque el estudio no es el primero en evaluar la terapia viral anti-VEGF como tratamiento contra la degeneración macular, si se trata del primero en medir la expresión de un transgen tras la inyección intraocular de un vector viral con FLT01.

Los investigadores concluyen que la inyección intraocular de un vector viral con FLT01 es una nueva terapia prometedora para pacientes con enfermedades crónicas de la retina o relacionadas. No obstante, todavía serán necesarios más estudios. Por una parte, será necesario determinar qué lleva a la variabilidad de expresión génica observada en los diferentes pacientes. Por otra parte, los investigadores detectaron que algunos de los pacientes presentaban anticuerpos frente al virus utilizado, un adenovirus. Curiosamente, estos pacientes fueron los que menos respuesta a la terapia mostraron, lo que hace pensar al equipo que en estas personas el sistema inmunitario eliminó el virus antes de que pudiera ejercer su efecto terapéutico. “Los número son pequeños y simplemente muestran una correlación, por lo que no sabemos si los anticuerpos del suero son un impedimento, pero es necesario más trabajo para determinarlo,” señala Peter Campochiaro, profesor de oftamología en la Universidad Johns Hopkins y director del trabajo. En caso de confirmarse que la presencia de anticuerpos frente a los virus puede interferir con la terapia, una posibilidad sería analizar su presencia en los pacientes antes del tratamiento.

De momento, las perspectivas son positivas y de confirmarse los resultados en una muestra más amplia, la terapia génica con FLT01 podría suponer una gran mejora para los pacientes con degeneración macular asociada a la edad. “Este estudio preliminar es un pequeño pero prometedor paso hacía una nueva aproximación que no sólo reducirá las visitas a los médicos, y la ansiedad e incomodidad asociados a las inyecciones repetidas en el ojo, sino también mejorará los resultados a largo plazo, porque la supresión prolongada de VEGF es necesaria para preservar la visión y eso es difícil de conseguir con inyecciones repetidas , dado que la vida a menudo se pone por en medio,”  concluye Campochiaro.