Fuente: ciencia-tecnología

Tener un ojo biónico, entiéndase como una prótesis visual robótica, como se puede ver en películas de ficción, podría ser una realidad en poco tiempo. Lejos del denominado ‘eyeborg’ (2003), aquel primer prototipo en el que se instalaba una pequeña cámara en el interior de la cavidad ocular, este nuevo invento apunta a crear directamente un sistema fotorreceptor que convierta la luz en impulsos eléctricos que se envíen al cerebro.

El logro llega desde la Universidad de Minnesota. Sus científicos han conseguido imprimir en 3D por primera vez un conjunto de receptores de luz sobre una superficie hemisférica, un descubrimiento que marca un paso de gigante en la carrera para fabricar un ‘ojo biónico’ que podría servir en el futuro para curar la ceguera o mejorar la visión de quienes lo necesiten.

La investigación, publicada en Advanced Materials, supone un avance sin precedentes en el campo de la biónica, pues abre paso a futuras investigaciones en el camino hacia la fabricación de un ojo perfectamente viable.

¿Cómo inició todo? Con la investigación en una cúpula de cristal hemisférica para mostrar cómo podrían superar el desafío de imprimir productos electrónicos en una superficie curva. Usando una impresora 3D personalizada, los expertos comenzaron con una base de tinta de partículas de plata. La tinta se mantuvo en su lugar y se secó uniformemente sin correrse por la superficie curva. A continuación, los investigadores usaron materiales poliméricos semiconductores para imprimir fotodiodos, que convierten la luz en electricidad. Todo el proceso tomó alrededor de una hora.

La parte más sorprendente del proceso fue la eficiencia del 25 por ciento en la conversión de la luz en electricidad que lograron con los semiconductores totalmente impresos en 3D.

Michael McAlpine, coautor del estudio y profesor asociado de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Minnesota, es conocido por integrar dispositivoselectrónicos, elementos biológicos e impresiones 3D en una única plataforma. En 2013 recibió fama internacional por la impresión de una ‘oreja biónica’. Desde entonces, ha impreso órganos para ensayos clínicos y hasta una tela sintética que funciona como ‘piel biónica’.

Sin embargo, según afirma, este es su proyecto más personal. “Mi madre es ciega de un ojo y siempre que le hablaba sobre mi trabajo me decía: ¿Cuándo vas a fabricarme un ojo biónico? Ahora puedo decir que lo estoy logrando”.

El próximo paso, según especifican los creadores del dispositivo, será crear un prototipo con más detectores de luz y más eficiente, además de imprimir un material blando que pueda ser implantado en un ojo real.

 

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