Fuente: la voz de Galicia

Una enferma gallega, seleccionada este mes en el Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla de Santiago, es la primera de España, y de las pioneras internacionalmente, en utilizar Zimura, un fármaco que trata de frenar la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) en su forma seca. Esta es una de las principales causas de ceguera, para la que no existe aún tratamiento. Este nuevo se probará en unos 400 pacientes en el mundo, en un ensayo clínico ya en fase tres, la previa antes de su comercialización, si esta resulta exitosa y después la aprueban las agencias del medicamento de referencia. Para eso tiene que demostrarse que es un fármaco eficaz, seguro y que supone un avance.

Este nuevo tratamiento consiste en una inyección en el interior del ojo, aplicada una vez al mes, durante dos años. Ahora están en estudio tres personas más en la misma clínica compostelana como posibles candidatas a utilizarlo, explica el oftalmólogo Francisco Gómez-Ulla, su director. Afirma que la DMAE afecta a unas 40.000 personas en Galicia. Para la forma húmeda hay tratamiento. La DMAE seca, que se presenta en algo menos de la mitad de pacientes, evoluciona con la progresiva pérdida de la visión central: «afecta a la mácula y se intenta evitar que avance. Las personas afectadas se pueden mover con seguridad, porque su campo periférico de visión está conservado; pero no pueden leer un periódico, distinguir la cara de una persona o los números del teléfono móvil», manifiesta.

Este centro oftalmológico compostelano ha participado en más de cincuenta ensayos clínicos desde el año 2003. Probaron ya algún tratamiento para la DMAE seca, pero no prosperó «porque era seguro, pero no suficientemente eficaz; es una enfermedad compleja de investigar».

Existe enorme interés en hallar un remedio, pues afecta a unos 10 millones de personas en el mundo. «La DMAE, con la diabetes, la miopía patológica y el glaucoma, son las cuatro principales causas de ceguera en los países desarrollados. Donde el nivel económico es más bajo aún es la catarata el principal problema, sobre todo por falta de especialistas en oftalmología para tratarla. De las cuatro, tres son enfermedades de la retina», detalla.

La DMAE « es la más frecuente en la población por encima de los 60 años y la diabetes por debajo de los 60 años. La DMAE se diagnostica ligeramente más en mujeres, porque tienen una mayor expectativa de vida, y esta es una enfermedad, tanto en su forma seca como húmeda, que aumenta a medida que crece la edad. Hasta los 65 años su incidencia es baja, pero a partir de ahí se incrementa su incidencia y su prevalencia. El factor de riesgo más importante es la carga hereditaria, pero hay otros ambientales, el tabaquismo, la alimentación o el sol. De ahí la dificultad de encontrar tratamientos que la curen». La disminución de la agudeza visual por la DMAE se relaciona con la pérdida de dos capas de la retina, el epitelio pigmentario y los fotorreceptores, agrega.

El Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla participa además con 9 pacientes en otro ensayo clínico internacional para esta misma enfermedad, el Apellis, que estudia la eficacia y seguridad del fármaco APL-2. También se halla en fase 3 y se administra con inyecciones intravítreas. En ambos casos las fases anteriores de la investigación «mostraron beneficios esperanzadores», sostiene.